Un espacio específico de literatura ‘queer’ y un lugar seguro para el colectivo LGBTIQA+. Esto es Contexto Queer, la librería que abrió sus puertas en Benimaclet en noviembre de 2025, que además de vender libros acoge actividades y talleres.
Al frente de este coqueto local ubicado en la Avenida Primado Reig 177 está Carla Sáenz, quien después de vivir once años en Escocia,“en las Highlands profundas”, donde gestionaba un ‘bred and breakfast’ con su pareja, decidió dar un giro a su vida y regresó a Valencia para abrir una librería.
Primero abrió en Tavernes Blanques una librería generalista llamada Contexto. Pero tras un año decidió que quería un local donde las personas del colectivo encontraran un catálogo específico “100 % queer”, algo que no existía en València desde que en 2004 cerró El Cobertizo. Y dio el salto a Benimaclet con Contexto Queer, que lleva el nombre de un pequeño festival literario que organizó por el Día del Orgullo de 2025.
Salto a Benimaclet
“Cuando pensaba en dónde, de toda Valencia, quería que estuviera mi librería, siempre me venía a la cabeza Benimaclet, porque es un barrio que tiene muchísima vida y una personalidad muy propia«, explica Carla a Disfruta Benimaclet sentada frente a los libros que llenan las estanterías.
“Me daba la sensación de que un proyecto como el mío encajaba muy bien aquí. Y además también tiene la zona universitaria cerca, que es gente joven, abierta, que normalmente este tipo de proyectos los acoge muy bien, y así ha sido”, señala Carla, quien conocía el barrio de venir a comprar a librerías como Gaia, La Rossa o La Repartidora.
El local de Benimaclet tiene apenas 30 metros cuadrados, aunque gracias a sus grandes ventanales parece más grande. No tiene una mesa de novedades -no le gusta nada lo de destacar unos libros simplemente porque se acaban de publicar-, lo que le permite “aprovechar mejor el espacio para vivirlo, para hacer actividades” plantando una mesa y varias sillas.

Catálogo de 3.000 libros
La limitación de espacio convierte en “todo un reto” la selección de los ejemplares que hay en Contexto Queer, que según su último inventario están en torno a 3.000. “Son libros que, o bien que me han gustado mucho a mí y los quiero tener aquí porque los puedo recomendar, los puedo promocionar de otra manera, o bien porque me los recomienda gente; intento fiarme mucho de recomendaciones”, precisa.
Carla nos explica que no le gusta caer solo en las modas literarias. «Me gusta darle vueltas y decir: voy a buscar títulos un poco menos conocidos, de otro tipo de identidades, que hagan otro tipo de visibilidad también”, afirma junto a un expositor con libros bajo cada una de las letras de LGTBIQA+.
“Utilizo el acrónimo LGBTIQA+ porque yo por ejemplo pertenezco a las siglas que no se suelen nombrar, entonces me gusta la idea de que las siglas creen cierto impacto o cierta incomodidad en algunas personas para que se planteen: espera, aquí hay mucho más de lo que yo pensaba. Que no se quede todo en el LGBT de siempre y la gente se pregunte de dónde vienen” las otras letras, indica.
Y considera que, cuando se gestiona un proyecto de este estilo “tiene que haber también una parte divulgativa, sobre todo porque por desgracia todavía hay mucho desconocimiento alrededor del colectivo”.

Más que libros
Contexto Queer tiene secciones como otras librerías: desde ciencia ficción, fantasía, thriller, histórica o romance, hasta una pequeña sección infantil y otra bastante extensa de cómic y novela gráfica, porque le gusta mucho.
Pero este local que abre de martes a sábado no solo se pueden encontrar libros, sino numerosas y variadas actividades, como seis clubes de lectura, talleres de escritura, de velas o de cerámica, charlas e incluso un encuentro mensual de personas queer de todo el mundo. La mayoría se suelen concentrar el fin de semana, pero cada vez hay más el resto de días.
“Al final, el espacio funciona también un poco como centro social, que personalmente es una parte que me gusta mucho”, reivindica Carla. Intenta que algunas de las actividades sean gratuitas, “porque no todo el mundo tiene la facilidad económica de asistir a eventos de pago” y no le gustaría que hubiera gente que se quedara fuera de las actividades solo porque no se lo puede permitir económicamente.
De alguna forma, ha cogido el testigo que dejó hace dos décadas la librería El Cobertizo que había en el barrio del Carmen, cuya atmósfera ha intentado recrear en Contexto Queer. “Creo que la gente que solía ir allí y que ahora viene aquí está a gusto con cómo lo he ido construyendo y con cómo se sienten cuando vienen”.

No solo jóvenes
De hecho, una de las cosas de que ha sorprendido gratamente a Carla es que a su librería no solo entra el público que esperaba -joven y alternativo-, sino mucha gente mayor, algo que asegura que le “llena el corazón”, ya que tienen “una historia maravillosa que contar” y es “un regalo” que hayan elegido su local.
Confiesa que le da un poco de vértigo pensar en el cambio que ha dado también su vida personal: en el pequeño pueblo escocés donde vivía era complicado “vivir abiertamente” la identidad y hablar de ella. Ahora “no solo tengo una comunidad preciosa, sino que además estoy creando un espacio en el que formarla”, afirma emocionada.
Una librera que escribe
Carla nos cuenta que su relación con la literatura viene de siempre, como lectora “de toda la vida”. Pero, además, escribe: tiene cuatro obras autopublicadas, que se pueden encontrar habitualmente en su librería, aunque justo ahora no porque las vendió todas en la Fira del Llibre de València de 2026, en la que escogió una caseta pequeña y se quedó “corta” de tanta gente que fue.

La aventura de abrir esta librería de momento ha sido muy positiva: “Estoy muy contenta, porque ha habido muchísima gente que la ha descubierto y la ha encontrado como un sitio seguro que les hacía falta. Y eso es súper bonito, porque más allá de vender libros, lo chulo es que haya detrás esa parte más humana, más social, una causa al final que te haga seguir para adelante y motivarte para mejorarlo”.
Nos queda la duda de si el tamaño del local podría llevarle en algún momento a dejar Benimaclet, pero Carla lo tiene claro: “No, la verdad es que el barrio me encanta, me encantaría quedarme aquí siempre, estoy muy a gusto, así que si cambio de local será también aquí”.
