Cuando le propusimos a Jorge Morcillo que eligiera un lugar de Benimaclet para charlar sobre su libro de cuentos en el que aparece el barrio, desde el principio tuvo claro dónde quería hacer la entrevista: en la peluquería que protagoniza una de sus historias y a la que lleva viniendo 37 años.
Así que quedamos en la peluquería Simarro, en la calle Torreta de Miramar, y mientras su dueño, Juan, le arregla la barba, le afeita y mueve sin parar las tijeras para cortarle el pelo, mantenemos la charla más original -hasta ahora- de la historia del blog Disfruta Benimaclet.
Cuentos para compartir
Jorge Morcillo (València, 1986) es un profesor de Lengua castellana y Literatura de un instituto público que ha escrito ‘Cuentos valencianos para compartir’ (Ed. Erizo Blanco), un compendio de siete relatos cortos que ocurren en tierras valencianas, dos de ellos en Benimaclet.
Le tiene especial cariño a ‘El barón de las tijeras: Juan, el peluquero de Benimaclet’, donde habla de una relación que comenzó cuando tenía 3 años y fue a cortarse el pelo la víspera de su primer día de colegio. Desde entonces, este peluquero ha sido testigo de algunos “grandes momentos” de su vida, como su primera comunión, su primer afeitado o su graduación universitaria.
“Ha sido una persona importante en mi vida, no solamente mi peluquero”, reivindica Jorge casi cuatro décadas después de conocer a Juan. “Creo que las personas con las que te crías, las que forman parte de tu vida y te dan consejos, son relevantes y hay que darles cierto valor, y yo quise con este relato dárselo”, reivindica.

Entre peluquero y psicólogo
“Me encanta su trabajo, es el mejor peluquero, no de Benimaclet, sino del mundo”, afirma Jorge, quien bromea con que quiere que le toque la lotería para jubilarlo y que se dedique exclusivamente a él quien hace “sentir mejor” a la gente que entra en su local: “te vas más guapo y más contento».
Calcula que, a una media de doce cortes de pelo anuales durante 37 años, lleva viniendo a esta peluquería más días que los que tiene un año. “Algunos he venido más contento, otros más triste, pero siempre me voy más feliz”, nos cuenta Jorge, para quien la profesión de Juan se podría situar “entre peluquero y psicólogo”.
Mientras “el maestro de las tijeras” se afana en dar forma al cabello de Jorge, este nos cuenta cómo surgió escribir el libro. “Soy periodista de profesión, pero llegó un momento en el que decidí darle un giro a mi vida, así que hice oposiciones y entré en el cuerpo de docentes de la educación pública valenciana”, explica.

Cuentos nacidos de la nostalgia
Su primer destino como profesor fue Teulada (Alicante), donde le pesaba la soledad y empezó a escribir los cuentos “por la nostalgia que sentía” de su pueblo, Alboraia; del barrio en el que vivió doce años, Benimaclet; o de la ciudad de València.
“Me sentía muy lejos y fue terapéutico para mí escribir este libro, porque me hacía conectar con mis raíces, con mi vida en Valencia, y me hacía sentirme más cerca de mis amigos, de mi familia y de toda esa gente de echaba de menos, como por ejemplo mi peluquero Juan”, indica a Disfruta Benimaclet.
‘Cuentos valencianos para compartir’ va dirigido a niños de 11 a 14 años y está enfocado a la adquisición de estructuras gramaticales y vocabulario, “pero dándole ese puntito mágico que atrae el interés de los más pequeños”, precisa el autor. También quiere mostrar que hay que valorar a las personas de nuestro alrededor, dado que vivimos en comunidad.

Literatura de proximidad
Jorge reivindica que le gusta escribir literatura de proximidad, por lo que sus historias suceden cerca de los lugares donde ha nacido, se ha criado y ha vivido. Y, claro, en sus páginas no podía faltar Benimaclet, un barrio que conoce desde que era muy pequeño.
“Yo estudié en Alboraia y muchos de mis compañeros eran de aquí, así que venía a veces a hacer trabajos a sus casas. Y cuando queríamos hacer algo que no se enteraran nuestros padres, pues veníamos a Benimaclet”, señala.
En su etapa universitaria, vivió “muchas fiestas y muchas noches” en Benimaclet, especialmente en locales como el London o el Glop , y celebraciones como los carnavales, sin olvidar los almuerzos en el barrio. Y cuando se emancipó de casa de sus padres, su destino fue Benimaclet.
“Yo me siento parte de Benimaclet y él es parte de mí”, asegura el escritor, quien sostiene que está muy ligado a este barrio, en el que actualmente no reside, pero sigue viniendo al peluquero, a ver a sus amigos y a “participar en su vida social”.

Gatos japoneses y un padre ‘millennial’
Otro de los relatos del libro de cuentos discurre en Benimaclet. Se titula ‘Yuki y sus hermanos’ y es un guiño a los cuatro gatitos que tiene en la vida real: Yuki, que significa felicidad, Haru, que quiere decir rayo de luz, Chiyo, que simboliza lo eterno, y Akira, nombre inspirado en el creador de Dragon Ball.
«Son mis gatos, son muy especiales y siempre me los he imaginado muy próximos a la cultura japonesa«, indica Jorge, quien en el cuento los puso al frente de «una singular y mágica tienda de taiyakis« -el típico helado japonés con forma de pescado- en Benimaclet, con la que quieren ganar dinero para viajar a Japón.
El escritor nos habla también de una novela juvenil que ha publicado este año, titulada ‘Mi padre es un millennial’, que explica a los chavales actuales qué hacían y cómo vivían a esa edad sus padres. El testigo de nuestra charla, Juan, que no ha parado de mover las tijeras, termina el corte y se despiden hasta dentro de un mes, cuando Jorge volverá a este lugar de Benimaclet donde se siente como en casa.
