ARTE, SOCIEDAD

La ilustradora de Benimaclet cuyo trabajo puedes ver en la serie de moda de Netflix

Ana Zurita es ilustradora profesional desde 2004, pero su trabajo nunca había tenía tanta visibilidad como hasta ahora. La culpa la tiene la serie de moda de Netflix, ‘La chica de nieve’.

En ella no solo podrás ver algunas obras suyas, sino un rincón de trabajo de uno de los personajes de la trama -que es dibujante- que se parece bastante al suyo. Y además asesoró al actor que encarna ese papel sobre cómo reflejar el momento creador de un artista.

Quedamos con Ana Zurita (València, 1976) en un local de Benimaclet, barrio en el que reside desde los 6 años y del que se considera la “embajadora número uno». Nos cuenta que vive en una nube desde que el 27 de enero se estrenó la serie basada en el libro homónimo de Javier Castillo: no han parado de llegarle mensajes de gente que ha reconocido sus trazos, y además ha podido contactar con parte del equipo de la serie y con el escritor.

La ilustradora Ana Zurita en Benimaclet
Ana Zurita con una de sus ilustraciones que sale en la serie de Netflix ‘La chica de nieve’. ©DsftBenimaclet

Un proyecto ‘top secret’

Ana explica que tenía ganas de que se estrenara la serie para poder contar por fin su participación en un proyecto en el que ha estado inmersa desde hace algo más de un año pero que hasta ahora no podía comentar, pues le alertaron de que era “muy top secret”.

Un compañero de profesión que conoce su trayectoria y tiene una empresa de atrezo para el cine la buscó porque necesitaba “el trabajo de una ilustradora”. Querían saber cómo es el estudio “normal” de un ilustrador, porque los que se ven las redes sociales son “muy cuquis e irreales”, así que les envió fotos del que tiene en su casa.

A partir de ahí, le comentaron que se iba a rodar una serie en la que uno de los protagonistas era dibujante y necesitaban decorar su casa con ilustraciones como si las hubiera hecho él, así que seleccionó aleatoriamente una treintena de láminas suyas y se las envió.

“La primera vez que vi la serie me sentía un poco como buscando a Wally, porque iba parando y diciendo: mira, ahí hay una mía, ahí hay otra”, explica entre risas a Disfruta Benimaclet. Y se siente orgullosa de que haya una escena que acaba en uno de sus dibujos, una niña con un perrito, que no figuraba en el guion pero que cuando lo vieron decidieron que “encajaba perfectamente” en ese momento argumental.

Ilustración de Ana Zurita que sale en la nueva serie de Netflix
Ilustración de Ana Zurita que sale en la serie ‘La chica de nieve’. Cortesía de la autora.

La portada de un cuento

Poco a poco fue conociendo más detalles, aunque no tenía ni idea de que era una serie para Netflix ni que tendría de protagonistas a Milena Smith y José Coronado, junto a otros conocidos actores. Así, le dijeron que era una producción inspirada en el best seller ‘La chica de nieve’, y le pidieron que hiciera la portada de un cuento que el dibujante crea en la serie.

Es la portada de una niña con chubasquero amarillo y una careta de conejo, el atuendo que lleva la menor que desaparece y en torno a la cual gira el argumento de la historia. Para hacerla, a Ana le enviaron una fotografía de la actriz con esa máscara y le comentaron que el fondo tenía que ser muy difuso, como si lloviera.

Además, como hay unas escenas con unos primeros planos en los que el actor Raúl Prieto está dibujando bocetos para esa portada y este se sentía “un poco inseguro” de cómo afrontarlas, conversó por videoconferencia con él. Ana le contó cómo en el momento en que “viene la idea” hay que ponerse “más nervioso” y cambiar totalmente el modo de dibujar.

Portada de un cuento creada por Ana Zurita para la serie 'La chica de nieve'
Portada del cuento en la serie ‘La chica de nieve’. Cortesía de Ana Zurita

Un ‘subidón’

La experiencia ha sido una pasada” para Ana, que todavía no acaba de creerse que por ejemplo haya podido contactar con Javier Castillo. “Yo pensaba: eres el Ken Follet español ahora mismo y estás hablando conmigo, que soy la última pringada de la serie”, rememora.

Destaca que, aunque no sale físicamente en la serie, la reacción de la gente le hace sentir que sí ha participado en ella a través de su trabajo, lo cual ha sido “un subidón”, sobre todo en una profesión que supone muchas horas de trabajo en solitario, sin un feedback.

Y aunque considera que en veinte años de profesión le ha dado tiempo a “hacer de todo”, admite que esta es la primera vez que ha formado parte de un proyecto audiovisual, y eso que es una forofa del cine.

El dibujo como juguete

Para esta ilustradora, dibujar era en su infancia como su juguete, una actividad en la que se le pasaban las horas: su mente se quedaba en blanco y podía ordenar sus ideas. En el colegio, los compañeros le llevaban fotos de sus padres para que le hiciera retratos.

Con 17 años, una profesora de Historia del Arte, Leonor -cuyo nombre no olvida porque tiene ‘la culpa’ de que se dedique a esto-, le contó que existía una carrera llamada Bellas Artes. En ella se licenció en 2001, tras lo que estuvo trabajando un par de años en Porcelanas Lladró diseñando piezas.

Se centró desde entonces en la ilustración infantil: primero en libros de texto, y conforme le fueron conociendo las editoriales en cuentos, de los que lleva ya unos treinta. Algunos de ellos han llegado al extranjero, pues trabajó con una editorial francesa y actualmente está con una agencia estadounidense.

Ilustración de Ana Zurita que puede ver en la serie ‘La chica de nieve’. Cortesía de la autora

Generalmente ilustra cuentos escritos por otras personas, pero hace un par de años se atrevió también a escribir su propio cuento, titulado “Camilo Cocodrilo”, que ha funcionado tan bien que igual le da por animarse a crear otro.

Benimaclet ‘lo tiene todo’

Ana Zurita es una enamorada de Benimaclet, barrio en el que hace “muchísima vida”, pues opina que “lo tiene todo”, si bien cree que no estaría de más un cine y alguna sala de exposiciones.

Cuenta que de pequeña vivía “entre huerta”, en uno de los pocos edificios que entonces había cerca del límite con Alboraya, y que para ir al cole, al Patronato, tenía que ir por toda la huerta. “He vivido toda esa evolución de pasar de estar aislados a tener todo a nuestro alrededor con vida urbana”, explica.

Esta ilustradora cuyo trabajo ha saltado del papel a la pantalla, y con la que ya conversamos en este blog en un 8 de marzo muy especial, defiende que al barrio “le sobra cultura” de tantas iniciativas de este tipo que se hacen, entre las que cita el festival conFusión. Y señala rotunda: “Me encanta vivir aquí”.

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