Septiembre es el mes en el que Benimaclet celebra sus fiestas patronales, una tradición que tiene cuatro siglos de historia. En ellas se conjugan los actos religiosos -son las fiestas en honor a los Santos de Piedra y al Cristo de la Providencia-con actos lúdicos por las calles del barrio, como el mercado medieval, la cabalgata o las célebres calderas de fesols i naps.
El origen de las fiestas patronales
Benimaclet era hace más de 400 años un pequeño enclave en medio de la huerta de Valencia. Entre sus pocas edificaciones contaba con una ermita, justo en el lugar donde actualmente se levanta la iglesia de la plaza.
Como pueblo agrícola, dicha ermita estaba dedicada a los Santos Abdón y Senen, a los que se conoce también como los ‘Santos de la piedra‘, pues se consideraba que cuidaban de las cosechas y protegían a los campos del pedrisco. Especialmente en las tormentas que se producían en verano, cuando se festejaba a estos santos que llevan en las manos espigas de arroz y un racimo de uvas.

Parece ser que, en el siglo XIII, los repobladores que acompañaron a Jaume I en la conquista de Valencia trajeron consigo la devoción por estos santos. Y pronto arraigó también en Benimaclet, un territorio caracterizado entonces por campos de cultivo, acequias (como la de Mestalla), barracas y alquerías.
Benimaclet era el centro de las fiestas de los agricultores de la Vega de Valencia a sus santos protectores. Estaban sufragadas por las autoridades e incluían una gran romería en agradecimiento por la protección contra las plagas y sobre todo el pedrisco.
La ermita de Benimaclet
En 1548 se redactaron y aprobaron los primeros Estatutos de la cofradía de los Santos Abdón y Senen, con sede en la ermita de Benimaclet, 46 años antes de que en ese mismo lugar se erigiera la parroquia de la Asunción por segregación de la parroquia de San Esteban.
Parte del contenido de esos estatutos, denominados ‘Llibre d’Ordinacions de la Confraria dels Sants Abdón i Senen‘ de Benimaclet y en los que se fijaban las obligaciones de sus cofrades, como por ejemplo asistir a los enfermos, se puede leer en la edición que en 1953 publicó el gramático y maestro de Benimaclet Carles Salvador y que puedes ver aquí.
Cuentan que la cofradía era conocida y reconocida más allá de los límites de Benimaclet, un pueblo lleno de agricultores a los que se rinde homenaje en una placa de cerámica instalada en la fachada de la iglesia de la plaza, donde se ve faenar en el campo a un labrador frente a dos barracas.

También en 1820 se colocó en la fachada del recién construido molino harinero de Farinós, levantado sobre la acequia de Vera a medio camino entre Benimaclet y Alboraya, un retablo con la imagen de los Santos de Piedra, como una especie de altar público para los agricultores que trabajaban a su alrededor.
Benimaclet, pueblo labrador
Con el tiempo, y con la paulatina desaparición de la huerta, las fiestas perviven como un recuerdo a los orígenes de un pueblo eminentemente labrador. Se mantiene la tradición de trasladar a los patronos de Benimaclet (cuya imagen cumplió 75 años en 2017) entre fuegos de artificio y música de dolçaina i tabalet desde la iglesia de la plaza hasta la ermita de Vera. Al día siguiente regresan a su enclave habitual.
Este acto, denominado ‘Passà‘, incluye en su recorrido a la Universitat Politècnica de València, institución cuyas instalaciones se levantaron sobre la huerta benimacletera y que en los últimos años ha colaborado con los clavarios de Benimaclet en la edición de varios estudios historiográficos sobre este pueblo.
Estos libros los podéis consultar en la biblioteca municipal del barrio, y en sus páginas encontraréis algunas de las cuestiones que os relatamos en este artículo de Disfruta Benimaclet.

La tercera semana de septiembre
Aunque en el calendario litúrgico la festividad de los Santos de Piedra es el 30 de julio, y así se celebraba hasta hace unas décadas en Benimaclet, las fiestas patronales le dedican su gran día el tercer sábado de septiembre. Es la víspera de la jornada grande de estas fiestas, el Día del Cristo, cuya procesión pone fin a las celebraciones.
Una clavaría fundada en 1953 se encarga de organizar unas fiestas patronales que duran unos diez días, con actos en cada jornada que incluyen desde fuegos artificiales a cabalgatas, degustación de horchata y fartons o juegos infantiles, además de misas y procesiones.

En este blog os hemos hablado en varias ocasiones sobre las fiestas patronales, como las de 2017, cuyo pregón corrió a cargo del profesor de Ética y Filosofía Política de la Universitat de València Francisco Arenas Dolz, quien propuso la creación de un centro de estudio y documentación en el barrio, que recopile y organice los fondos y materiales existentes para que no pierda su memoria.
Arenas hizo también un llamamiento a que se frene del deterioro de la huerta de Benimaclet, que en el pasado abarcaba desde el casco histórico del pueblo hasta el ermita de Vera, cerca del mar, y del patrimonio que la acompaña, como las alquerías, las fuentes o las acequias actualmente están recubiertas de cemento.

Más artículo sobre las fiestas
En 2021 escribimos en Disfruta Benimaclet sobre las fiestas patronales más atípicas de Benimaclet, las primeras celebradas tras la pandemia de coronavirus – que obligó a suspenderlas en 2020-, aunque todavía había restricciones.
Y en 2022, cuando volvieron a la normalidad, nos volvimos a pasar por ellas y os contamos curiosidades como las tres décadas de historia de sus calderas.
