Leer en silencio en compañía de un grupo de personas y, al acabar, reflexionar sobre lo que se ha leído y ponerlo en común. Este es el objetivo de una iniciativa que se ha estrenado este mes de febrero en Benimaclet, inspirada en las ‘reading party’ nacidas en Nueva York.
Las impulsoras de esta ‘fiesta lectora’ son Eva Rey y Ana Torres, una psicóloga y una filósofa vecinas de Benimaclet que han elegido para el primer encuentro el café literario Kafcafé, aunque la idea es celebrarlos cada mes en distintos sitios, e incluso al aire libre cuando el tiempo lo permita.
De Estados Unidos a València
“Este movimiento empezó en Estados Unidos y era una forma de reunir a gente y hacer de la lectura algo colectivo y acompañado, frente a la inercia de la sociedad de consumir contenido rápido”, explica Eva Rey a Disfruta Benimaclet.
Esta psicóloga descubrió las ‘reading party’ en un artículo de prensa, le pareció una idea “bastante interesante” y decidió dar un paso más allá. “Yo siempre pienso: si no existe, créalo”, destaca.
Recurrió a Ana Torres, a la que conoce de la Universidad y también le gusta mucho leer, para trasladar a València esta idea nacida al otro lado del charco y aplicarle un sello propio: el de reflexionar y hacerse preguntas tras la lectura compartida.
Así es esta fiesta lectora
Asistimos al estreno de esta ‘fiesta lectora reflexiva’, que han publicitado en redes sociales y mediante el ‘boca a boca’. Una decena de personas acuden con su libro -dos no han podido traerlo y eligen entre los que hay en el local-, se piden algo en la barra y se sientan juntas a leer.
Antes de abrir las páginas, se presentan brevemente y al título del libro que tienen entre manos. Comienza entonces la lectura. Ana pone una alarma de 45 minutos y se sumergen en sus historias, ajenos a las charlas de las otras mesas del local.

Cuando suene la alarma, será el momento de compartir en voz alta -a quien le apetezca, también se puede solo escuchar- durante quince minutos qué reflexiones o preguntas les ha sugerido la lectura, o una frase que les ha llamado la atención.
Para esta primera sesión, Eva ha elegido ‘Más Platón y menos Prozac’, de Lou Marinoff, y Ana ‘La asamblea de las mujeres’ de Aristófanes. Destacan que la idea es que las sesiones abarquen todos los géneros, no solo la literatura. En todo caso, lo que buscan es que “al final despierten una reflexión”.
No es un club de lectura
Ana destaca que, a diferencia de un club de lectura, en el que se elige un título y todos los participantes leen el mismo, en esta propuesta “cada cual trae su lectura”, lo que les parece “mucho más dinámico y mucho más enriquecedor”, pues permite conocer los libros del resto participantes y a lo mejor encontrar conexiones entre ellos.
Eva y Ana resaltan que esta es una iniciativa gratuita, sin ánimo de lucro, “sin ningún tipo de interés, ni ideología de por medio y abierta sobre todo a la reflexión”, en la que, más que “determinar opiniones”, buscan hacerse preguntas.

A diferencia de otra fiesta lectora que existe en València, en un espacio de Russafa y que impulsa una editorial, la de Benimaclet es “más improvisada”, en la que cada asistente trae el libro que quiere. Sus impulsoras están además “muy abiertas a la exploración” y a adaptar este evento a lo que vaya surgiendo.
“La idea es que se convierta en un movimiento vivo, que todo el mundo pueda participar y aportar ideas nuevas”, señala Eva, quien explica que en principio pretenden que los futuros encuentros -de momento uno al mes- sean en Benimaclet.
Barrio perfecto para la iniciativa
Benimaclet “es el barrio perfecto para hacer este tipo de propuestas, lo teníamos claro desde el principio: barrio de estudiantes, ya tiene una trayectoria cultural, se hacen un montón de propuestas … el caldo de cultivo está ahí”, afirma Ana.
Han elegido el jueves a las 18:30 horas por considerar que es un día que se presta, y además en el caso del Kafcafé luego hay un micro abierto de poesía, con lo que quien quiera se puede quedar después de leer a escuchar cómo recitan.

Ambas son vecinas de Benimaclet, participan en la vida del barrio y les gusta su movimiento cultural. Ana ha vivido siempre aquí, salvo un paréntesis en Alboraia, y ha participado varias veces en el festival ConFusión. Eva es de Picanya pero hace 18 años se vino a vivir a un piso de estudiantes y está involucrada en el grupo de consumo ecológico de la asociación vecinal y en los huertos urbanos.
Puntualidad y concentración
Las impulsoras de esta fiesta lectora piden que quienes participen en ella sean puntuales, para poder empezar a la hora fijada. Quieren que sea como “un pequeño ritual”, de manera que una vez empiecen a contar los 45 minutos de lectura no se vea interrumpido por la llegada de más gente.
Todo para que el clima de concentración no se rompa y puedan leer con atención, como si las mesas en torno a las que se sientan fueran un oasis de silencio en medio del ruido de un entorno donde hay gente que se cuenta su vida, algún niño llora y camareros que entran y salen del local a la terraza.
Si os apetece participar en las próximas fiestas lectoras, tenéis la información en este perfil, donde la invitación es clara: “Trae tu libro. Trae tu silencio. Lo demás sucede solo”.
