A la fotógrafa y maquetadora Belén Carrillo (Bel Carrillo de nombre artístico) le gustan muchos lo colores, y eso se nota en sus creaciones.
“Mis fotos siempre tienen un fondo colorido y expresiones lo más alegres posibles”, explica a Disfruta Benimaclet esta sevillana que vive desde hace doce años en Benimaclet, barrio que eligió a conciencia porque, entre otras cosas, considera que está “lleno de vida”.
Para la entrevista, Bel ha dudado entre varios rincones del barrio y finalmente ha elegido como fondo un colorido grafiti de gran tamaño de Deih, pues siempre le ha gustado el arte urbano y considera que esta obra es “un lienzo muy bonito” para nuestra charla.
La Pantonera de Benimaclet
De que a Bel le gustan mucho los colores y Benimaclet da fe su fotolibro ‘La Pantonera de Benimaclet’, en el que refleja su visión del barrio a través de una carta de colores. Es fruto de sus paseos por Benimaclet y de querer reflejar aspectos que considera “emblemáticos”.
En esas páginas ha plasmado los colores de la Jove Muixeranga, de la gatita de una tienda de animales con la que ha colaborado con sesiones fotográficas benéficas, de los huertos urbanos o del pequeño comercio del barrio, personalizado en una mercería.
Tampoco faltan la casa del trencadís, pues una de las cosas que le gustan de Benimaclet son sus “casitas de pueblo antiguas, con mucha cerámica, mucha baldosita, muchos colores y muy alegres», ni una dedicatoria: al librero fallecido de Estudio 64, Javier Undiano.

El arte urbano tiene también cabida en esta particular pantonera, como el grafiti sobre la fotógrafa italiana Tina Modotti, así como el autorretrato de esta artista que asegura que siempre ha sido “muy colorida”.
Un mural de retratos
El homenaje a Benimaclet de Bel surgió del festival conFusión, en el que ha participado en dos ocasiones: con las fotos que luego dieron lugar al fotolibro ‘La Pantonera de Benimaclet’, y con un mural de retratos que seguro que recordaréis.
La inspiración para el mural surgió de un fotógrafo francés que se dedica a ir por pueblos y ciudades haciendo fotos a la gente que se encuentra por las calles y luego las imprime en papel a gran tamaño y las pega en fachadas.
Así que decidió combinar dos cosas que le gustan, el retrato y Benimaclet, y se puso manos a la obra en el Solar María de la calle Puçol. “La respuesta fue increíble, había muchísima gente y me encantaba que la gente se sentaba a hacerse la foto y te contaba un poco su historia”, rememora.
Recuerda especialmente a “un abuelito muy mayor” que iba en silla de ruedas y le contó que debía ser el más anciano del barrio, pues “tenía 102 años”. Las fotos las imprimían y las iban pegando en la fachada al momento, lo que permitía ver todo el proceso y no solo el resultado final, algo que le gusta mucho.

Cuando el sol y la lluvia fueron degradando con el tiempo los retratos, propuso a dibujantes, colaboradores del conFusión y a quien deseara participar que acudieran al mural y dibujaron encima para “adecentarlo” y que así “perdurara un poquito más”.
Fotógrafa autodidacta
Bel se recuerda de niña siempre con la cámara de fotos que le regalaron a todas partes: “Yo era la reportera, la que hacía las fotos, aunque eran muy malas”. De mayor experimentó con la cámara de un novio que no la utilizaba, y ya empezó a centrarse en el color.
“Siempre he sido muy autodidacta, pero sí que es verdad que cuando llegué a Benimaclet hice un curso de fotografía, y luego todo mi aprendizaje ha sido aquí”, en talleres y aprendiendo un poco por su cuenta, explica a Disfruta Benimaclet.
Tiene “muy fotografiado” Benimaclet, especialmente su casco histórico, donde destaca que hay casas, portales y rincones “muy chulos”, así como sus grafitis. No duda en afirmar que es “un sitio muy bonito de ver y para vivir”, y además le encanta que hay “mucha acción social” para ayudar a los vecinos y a los animales.

De hecho, es el barrio que eligió para vivir. “Yo venía de un sitio muy, muy, muy tranquilo, donde no había nada. Y dije: yo quiero un sitio que esté lleno de vida, que haya variedad cultural, que haya conciertos, que haya gente, que haya gente de mi rollo. Y eso era Benimaclet”, asegura.
Maquetación y color
Bel está muy orgullosa de haber colaborado con la asociación vecinal del barrio en la maquetación de dos de sus revistas, entre ellas la del 50 aniversario de la entidad, en las que optó por diseñar una publicación “más colorida y más dinámica”.
En su faceta como maquetadora y diseñadora gráfica, creó junto al dibujante Sergio Bleda la revista Bachi-Buzuk, con la que intentaron recrear las antiguas revistas de cómics, con viñetas y con artículos.
“Es un proyecto al que le tengo mucho cariño”, explica Bel, quien destaca que en el primer número le hicieron un homenaje al ilustrador Calpurnio, el creador de Cuttlas. Sacaron un segundo número y ahí acabó esta aventura, pues su intención era pagar bien a los autores y asegura que es “muy difícil” conseguir la financiación.

Mascotas y desnudos
Bel lleva una temporada especializada en fotografía de mascotas, como perros, gatos o cobayas. Sobre todo de gatos, algo que asegura que le resulta fácil, porque le gustan mucho -de hecho convive con dos y ha tenido tres durante mucho tiempo- y sabe conectar con ellos.
A esas fotos intenta darles, por supuesto, “un toque de color”. Como a las de desnudos que también hace, pues considera que es “muy bonito” mostrar el cuerpo humano sin erotismo, aunque es complicado mostrarlas en redes sociales, porque las censuran.
Bel ha expuesto dos veces sus fotografías en el local Letras y Vinos de Benimaclet. Antes de despedirnos, le preguntamos si se define más como fotógrafa o como maquetadora. Se queda con la primera vertiente: “Es una forma de expresar un poco lo que llevas dentro, de mostrar tu mirada, cómo te sientes”.
