El reciente fallecimiento de la escritora Aitana Alberti León, hija de Rafael Alberti y María Teresa León, nos ha dado pie a recuperar la historia de unos cuadernos de poesía de Benimaclet muy especiales, a uno de los cuales escribió el prólogo desde La Habana.
“En el barrio de Benimaclet ocurre un milagro silencioso”. Son las primeras palabras que Aitana Alberti (Buenos Aires 1941 -La Habana 2026) dedicó a los poemas escritos principalmente por mujeres de Benimaclet, unas “voces poéticas verdaderas” a las que expresó su admiración y cariño “desde la ardiente lejanía del trópico”.
Ocho cuadernos
Son cuadernos llenos de una poesía que no es “ni métrica ni maravillosa, pero como dice Neruda, la poesía no se hace para el escritor, se hace para el que la necesita y puede ser totalmente libre”, explica a Disfruta Benimaclet Antonio Pérez, expresidente de la asociación vecinal de Benimaclet.
Antonio y la primera presidenta de la asociación de Dones Veïnals de Benimaclet, Amparo Arce (1940-2014), fueron los impulsores de estos cuadernos de poesía. Entre 2001 y 2011 se editaron un total de ocho números, que se distribuyeron de manera gratuita y que conserva como el pequeño tesoro que son.
La iniciativa surgió como “un intento de ayudar a muchas mujeres mayores que no tenían otra forma de divertirse o de culturizarse”, nos cuenta Antonio, quien durante varios años impartió talleres de poesía a las integrantes de la asociación que capitaneaba Amparo Arce, en los que participaban unas 30 o 40 mujeres.

La importancia de verse publicadas
El siguiente paso del taller fue editar esos poemas, junto a los de poetas del barrio que ya tenían un bagaje, en unos cuadernos que desde el principio fueron un todo éxito. Para estas mujeres, a las que al principio les costaba escribir una poesía pero con el tiempo muchas acabaron publicando sus propios libros, ver sus poemas en un librito junto a su fotografía les hizo sentir que “eran importantes”.
“Ellas adoraban estos cuadernos, estaban todo el año pensando cuándo iban a salir”, rememora Antonio, quien señala que los trabajaban durante el taller de poesía que empezaba en octubre y solían publicarlos antes de verano, tras seleccionar las mejores composiciones. “Había poesías que estaban realmente bien”, asegura.
Cada cuaderno lo dedicaban a un poeta, como a Gabriel Celaya o Miguel Hernández, y se imprimían 700 ejemplares de cada número. “Por la asociación quedan algunos, los hemos ido dando en iniciativas como Benimarket, donde algunas chicas jóvenes, porque son las mujeres siempre a las que más les gusta la poesía, se los llevan y los leen. En cada uno hay poesías que tienen mucho valor y están muy bien”, afirma.

El prólogo de Aitana Alberti
Para el cuaderno número 5, que se publicó en 2009, consiguieron que la escritora Aitana Alberti les escribiera el prólogo. Fue posible por la mediación de dos amigos cubanos, Félix Ulloa y Rogelio Vera, gracias a que la asociación vecinal de Benimaclet está hermanada con el colegio Abel Santamaría de Cuba y les enviaban los cuadernos.
Aitana Alberti “nos hizo un prólogo que nos pareció bellísimo”, en el que explica que en Benimaclet hay muchas mujeres que después de trabajar y organizar sus casas “se reúnen para hacer poesía” y realza que es “un barrio cultural y poético”, destaca.
Ese número, gracias al prólogo de la poeta, editora y promotora cultural Aitana Alberti, es el más especial de unos cuadernos de poesía que Antonio califica de “pequeños y humildes”, pero de los que destaca que están escritos por personas, en su mayoría mujeres, “que sienten y aman la poesía”. Y ese es su gran valor.

Vivir con poesía
Antonio asegura que fue una satisfacción ayudar a mujeres que no habían podido ir a la escuela a poner por escrito lo que sentían. De hecho, señala que al principio escribían siempre sobre Benimaclet, por lo que les hizo una petición: “Por favor, escribid de vosotras, de vuestros sueños, de vuestras alegrías, de vuestros desamores … no escribáis solo de Benimaclet”.
El último cuaderno se editó en 2011, cuando algunas de estas poetas ya habían fallecido y otras ya no podían escribir, y la revista de la asociación vecinal pasó a ser el espacio donde en ocasiones se publican poesías. Pero los poemas de los cuadernos han perdurado, de manera que Antonio utiliza algunos para los recitales que ofrece como rapsoda.
A sus 84 años, Antonio afirma que escribe poesía “por amor y devoción”, pues considera que la poesía “es una forma de pensar para existir” y “un arma literaria que dispara amor y desamor, sueños, esperanzas, ilusiones, penas y silencios” pero no mata ni hiere, como decía Góngora.
Benimaclet está “lleno de poesía, lleno de vida y lleno de belleza cultural”, reivindica Antonio antes de recoger con mimo los cuadernos de poesía que ha traído para la entrevista y de despedirse con una aseveración rotunda: “Vivo con poesía y moriré con poesía”.
