SOCIEDAD

María Garriga, una luchadora por las mujeres de Benimaclet

María Garriga Miró es uno de los nombres propios de Benimaclet, el barrio al que llegó hace casi cuatro décadas y en el que se implicó desde el primer momento. Su nombre quedará grabado en la memoria histórica del barrio como la segunda presidenta de Dones Veïnals, la asociación de mujeres creada a principios de los años 90 por Amparo Arce.

A sus 96 años, María nos explica que ha sido muy feliz en esta asociación, en la que ha luchado por el barrio pero también para que las mujeres tuvieran actividades y no se quedaran en casa. Y si nos acompañáis en esta lectura hasta el final, podréis descubrir lo que considera que es lo más importante en la vida.

María Garriga durante la entrevista con Disfruta Benimaclet

Una mujer revolucionaria

Lo primero que nos cuenta María con una sonrisa pícara es que es “una mujer un poco revolucionaria”. Aclara que para ella revolución son “ganas de compartir”, algo que ha encontrado en Benimaclet, un barrio con “más vida” que otros.

Nacida en 1929 en Barcelona, en el barrio de Gràcia, María llegó a València con su familia debido al trabajo de su marido, Josep Monclús, que era representante de una empresa textil. Se instalaron primero en el barrio de Monteolivete, donde echaba de menos el movimiento del “barrio vivo” del que procedía.

Emprendedora desde muy joven, María había montado una empresa de muñecos de peluche y se encargaba de diseñarlos, confeccionarlos y venderlos, pues siempre le ha gustado mucho coser. Pero llegó un momento en que tuvo que dejarlo para cuidar de sus tres hijos y de su madre. Después, cuando llegó a València, hizo un curso de corte y confección y estuvo dando clases.

Homenaje a María Garriga en Benimaclet. ©DsftBenimaclet

Cuando en 1988 uno de sus hijos se compró un piso en Benimaclet, el matrimonio también lo hizo y se trasladó aquí. Fue entonces cuando descubrió un barrio con más carácter, en el que se implicó enseguida en la asociación vecinal, y donde décadas después asegura que es “su pueblo”, donde vive “muy feliz”.

 “Siempre he tenido ganas de formar parte de todo”, reivindica. Tampoco dudó en apuntarse a  Dones Veïnals, la asociación independiente pero hermanada con la asociación vecinal que creó en 1993 Amparo Arce, y a la que sustituyó tras su fallecimiento en 2014 en la presidencia.

Mujeres implicadas

María reivindica que Dones Veïnals la han formado mujeres implicadas en defender mejoras para Benimaclet, que participaron en las reivindicaciones para conseguir por ejemplo un colegio o un segundo centro de salud. “Intentamos luchar por el barrio y que todo el mundo se implicara, destaca.

Imágenes de María Garriga del archivo de la asociación vecinal.

También organizaban actividades, reuniones y excursiones para que las mujeres salieran de casa y tuvieran un punto de encuentro. Una complicidad que continúa en la actualidad, pues María recibe la visita en casa de sus compañeras y siempre que su movilidad reducida se lo permite acude también a la sede de la asociación.

“Organizaba muchas cosas y me lo pasaba muy bien. Y supongo que el resto de mujeres también, explica a Disfruta Benimaclet María en el salón de su casa, que está decorado con algunos cuadros pintados por ella -la pintura ha sido una de sus aficiones, igual que el teatro– y en los que se puede ver lugares del barrio, como la Avenida Valladolid o el Chalet Martí.

Vivir y dejar vivir

 Lo que más le emociona, asegura, es que la quiere mucho todo el mundo, lo que atribuye a que no ha sido “muy dominanta” como presidenta, ni nunca nadie se ha enfadado con ella. Y tiene otra clave para ese cariño que le profesan: “He intentado vivir, y creo que he dejado vivir, pues no hay nadie que me tenga manía”.

“Lo he disfrutado mucho. Y creo que siempre hemos estado unidas y felices: no había malos rollos, ni había chismes, hemos estado unas al lado de las otras, ayudándonos y haciéndonos compañía si alguna pasaba un mal rato”, reivindica.

Imágenes de María Garriga del archivo de la asociación vecinal.

Homenaje vecinal a María

De hecho, hace poco le rindieron un homenaje sorpresa la asociación vecinal -de la que es presidenta de honor- y Dones Veïnals para agradecerle su labor de estos años. En el acto se leyeron algunos poemas, como uno de amor que le escribió su marido, ya fallecido, o el que le dedicó el expresidente de la entidad vecinal Antonio Pérez, quien la describe como “una soñadora de la vida”.

Porque a María le gusta leer poesía, e incluso en alguna ocasión se ha animado a escribirla, como el poema que dedicó a su nieto pequeño esta mujer a la que se le ilumina la mirada cuando habla de sus tres hijos y sus seis nietos. De hecho, aunque ya está cansada de la conversación, no duda en ponerse las gafas y leernos esos versos que “la iaia María” le dedicó al más pequeño de la familia, que le hacía “reír, pensar y soñar”.

María bromea con que ya tiene “una montañita” de años (le quedan dos meses para alcanzar los 97). Antes de despedirnos, esta mujer que ha sido referente y ha dejado huella en Benimaclet nos desvela lo que, según le ha enseñado la experiencia de los años, es “lo más importante de este mundo”. Y no es otra cosa que “estar vivos”.

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