Nuestro vecino de Benimaclet Manuel Rodríguez se acaba de traer del Campeonato de España de Kung Fu, celebrado en Guadalajara, dos medallas de oro en dos modalidades de taichí.
Quedamos con él para hablar de este logro deportivo y descubrimos que es un enamorado de Benimaclet, donde se instaló a vivir hace una década tras regresar de un viaje a China y, según nos confiesa, “le encanta”.
Un comienzo de casualidad
Pero empecemos por su faceta deportiva y por cómo llegó Manu, como le conoce todo el mundo, a este arte marcial de origen chino de la familia del Kung Fu. “Pues de casualidad”, explica a Disfruta Benimaclet.
“Yo era gestor cultural, estaba estudiando Turismo y tenía una amiga que practicaba yoga y que tenía como una energía que me atraía”, nos cuenta Manu. Así que le dijo que quería probar el yoga, pero su amiga consideró que igual le iba mejor el taichí, y se dejó llevar por esa “corazonada”.
Se apuntó en la Universitat de València, donde estaba estudiando, a clases de taichí “sin saber muy bien qué era” y llegó a su primera clase “un poco a la aventura”. Cuando escuchó a su maestro de taichí, Félix Castellanos, contar en qué consistía, supo que era lo suyo.
“Explicó que era un arte marcial, y a mí siempre me había atraído el mundo de las artes marciales; que tenía un aspecto meditativo, y yo practicaba meditación; y que tenía correlación con el yin y el yang, el símbolo de la filosofía taoísta, que también me atraía mucho”, rememora.

Taichí y Chi Kung
Así que empezó a practicar el taichí, cuyos movimientos corresponden a acciones de defensa o ataque, ya que es un arte marcial, pero también tiene un aspecto terapéutico sobre el sistema musculoesquelético y respiratorio, además de un componente de meditación en movimiento, según nos explica.
Manu terminó la carrera de Turismo, pero se fue dedicando cada vez más a esto e incluso fue dejando de lado la profesión de gestor cultural. Se formó para ser profesor de taichí y también de Chi Kung, que forma parte de la cultura china pero no es un arte marcial y se centra en ejercicios para mover la energía. Y luego estudió medicina china y un máster en mindfulness.
Competir y enseñar
Nos es la primera vez que este profesor de taichí y Chi Kung participa en un campeonato, aunque señala que le gusta más la parte docente: el contacto con el alumnado y ver como su práctica “cambia la vida de la gente”, ya que es “una vía de autoconocimiento”.
No obstante, considera que las competiciones son una oportunidad de conocer a gente y de practicar más, porque “te expones ante un equipo de jueces que valoran minuciosamente detalles en la ejecución de la tabla de movimientos”.

Con el Campeonato de España de Kung Fu 2025, organizado por el Departamento Nacional de Kung Fu de la Real Federación Española de Karate y DA (RFEKDA) y al que acudió en representación de la Federación Valenciana de Karate, Manu se ha quitado “una espinita”, pues tras haber sido padre había aparcado un poco las competiciones y ahora las ha podido retomar.
Dos medallas de oro
Manu ha conseguido la medalla de oro en las modalidades de taichí de mano vacía, donde ejecutó una secuencia de movimientos, y de arma (VetD1 mixto 35-50), para lo que eligió la espada y efectuó con ella una secuencia de 36 movimientos.
“En taichí hay varias armas, como la espada, el sable, el abanico, la alabarda o la lanza, y tú eliges cuál quieres utilizar”, explica. No tenía muy claro si iba a usar el sable o la espada, pero una vez en Guadalajara se decantó por esta última, “una espada de mentira, que no está afilada y es semiflexible para que pueda cimbrear la punta”, aclara.

Agradece las medallas, pues suponen “un reconocimiento que hace ilusión”, pero insiste en que más allá de los premios, para él “lo importante y lo más valioso” es compartir la experiencia con gente de toda España y ver el nivel de práctica que tienen.
De China a Benimaclet
Manu nos cuenta que se considera de Benimaclet, barrio en el que se instaló en 2015 directamente tras volver de un viaje a China y que conoció gracias a la que entonces era su novia y actualmente es su mujer. Había crecido en el barrio de Amistad, pero cuando descubrió Benimaclet le gustaron muchas cosas, como su movimiento cultural.
“También me parece muy llamativa y muy enriquecedora la fusión de gente mayor con gente joven y todo el movimiento vecinal que hay”, indica este bicampeón de España de taichí, quien ha participado en iniciativas de Benimaclet como el festival ConFusión y que en la dana de 2024 colaboró con la asociación vecinal en el transporte de material a las zonas afectadas.

Es un barrio “que me encanta, estoy muy contento” de vivir aquí, asegura Manu, quien destaca que su hija va a un colegio de Benimaclet y que de hecho a raíz de la paternidad es cuando “más conexión” tiene con el vecindario. “Tengo ganas de que mi hija crezca en este ambiente de barrio”, reivindica.
Antes de despedirnos, nos cuenta que el taichí lo puede practicar “todo el mundo”, ya que se puede adaptar a la edad y a la condición física. “Doy clases a gente mayor y veo sus beneficios: cómo mejoran su equilibrio y su calidad de vida. Pero también es un arte marcial y es para gente joven y adultos jóvenes”, destaca.
