SOCIEDAD

Sam, de nacer enfermo en Senegal a una vida plena en Benimaclet

Su nombre es Samsidine, pero todos le llaman Sam. Nació hace 11 años en una pequeña aldea de Senegal con la enfermedad de Blount, un trastorno en el crecimiento de la tibia que provoca que se arqueen las piernas.

Gracias a la intercesión de la ONGD de Benimaclet GUP, ahora es un niño que, tras haber pasado tres veces por quirófano, corretea feliz por el barrio, le gusta la gimnasia artística y el baloncesto, y asegura que lo que más le gusta es tener amigos.

La historia de Sam

En 2016 Sam tenía 5 años y asistía, gracias al empeño de su madre -su padre no quería-, a la guardería creada por GUP en la aldea senegalesa de Djikesse. En el viaje anual que voluntarios de esta ONGD hacen cada diciembre para ver in situ cómo se desarrollan sus proyectos, les llamó mucho la atención su caso.

«Tenía las piernas totalmente arqueadas, como un círculo», explica a Disfruta Benimaclet la presidenta de GUP, Raquel Peris, quien rememora que ya habían traído a España a un niño enfermo para operarle y empezaron a hacer todo lo posible para que Sam recibiera la atención médica que necesitaba.

Fue un proceso arduo, porque ni encontraban médico que se enfrentara a ese desafío, ni manera de conseguirle un visado. Finalmente, a finales de marzo de 2017, Sam llegó a Benimaclet, después de que el médico Ignacio Muñoz se ofreciera a operarle y la Casa de la Salud a asumir los gastos.

«Se hizo enseguida con la familia, fue brutal», explica con una sonrisa Raquel, quien se convirtió de facto en la madre de acogida de un niño «súper movido» que no paraba, a pesar de que le dolía muchísimo la cadera porque debido al estado de sus piernas no podía usar la rodilla.

Sam en Benimaclet, donde vive una nueva vida
Sam con su patinete estas Navidades en una calle de Benimaclet. ©DsftBenimaclet

Tres operaciones

Todavía pasaron unos meses hasta entrar al quirófano, durante los que Sam fue sometido a un montón de pruebas. «No tenía claro cómo cortarle las piernas y qué hacerle para intentar que en una operación le quedaran lo más rectas posibles», señala Raquel.

Finalmente, en agosto de 2017 fue intervenido quirúrgicamente de una pierna: se la cortaron por dos sitios, le pusieron el pie recto, y cuatro días después ya podía apoyarla. Transcurrido un mes, fue operado de la otra pierna, aunque se le infectó y tuvo que pasar una tercera vez por el quirófano.

A partir de ese momento, conforme Sam ha ido creciendo sus piernas han ido a su sitio. Atrás han quedado tanto los dolorosos momentos en la UCI, donde no paraba de llorar por el dolor y la única forma que notar un poco de alivio era que le frotaran los pies, como las dudas de sus padres de acogida sobre si estaban «haciendo bien o no» con las operaciones.

Pero Sam se recuperó bastante rápidamente, y se integró muy bien en Benimaclet, pues es «un niño muy sociable», que disfruta en el parque, en el colegio del barrio y con sus amigos, asegura Raquel.

Tras dos años regresó a Senegal, pero cuando lo visitaron un año después lo encontraron «muy triste». Además, necesita mucho ejercicio y rehabilitación para que las piernas funcionen como corresponde, especialmente un pie que no ha quedado bien de la operación, y allí no puede recibir esos cuidados.

Sam con su madre en Benimaclet
Sam con su madre, Fatou, en Benimaclet. ©DsftBenimaclet

Consiguieron que Sam regresara a España, donde el médico evalúa periódicamente su evolución y donde recibe la atención que necesita su enfermedad, unos cuidados que le permiten correr por el barrio o jugar al baloncesto y no retroceder en su progresión.

Una oportunidad aprovechada

Para Sam «es muy importante estar aquí, y está aprovechando la oportunidad que ha tenido debido a su enfermedad, y que otros niños no tienen», señala la presidenta de GUP, quien destaca que para su familia ha sido también una oportunidad poder compartir la vida con él estos años.

«Igual que nosotros le hemos dado, él nos ha dado muchísimo a nosotros. Hemos aprendido muchísimo de él, porque si juntas dos culturas tan diferentes como la suya y la nuestra, al final se enriquecen las dos«, reivindica Raquel.

Asegura que son «mucho más ricos espiritualmente» gracias a la llegada Sam. «Aunque peleemos mucho», señala entre risas mientras Sam espera impaciente a que acabemos la entrevista para irse a jugar con sus amigos.

Dos madres para Sam

En la entrevista está también la madre de Sam, Fatou, quien ha venido por primera vez a España para asistir a la entrega de un premio que la Cadena Cien ha dado al médico que operó a su hijo. Con ayuda de un traductor -ella habla diola, el dialecto de su aldea– se confiesa emocionada por lo bien que ha encontrado su hijo.

Sam con su madre biológica y sus padres de acogida
Sam con su madre y con sus padres de acogida, ante la furgoneta cargada con el material que la ONGD GUP ha llevado estas Navidades a Senegal. ©DsftBenimaclet

Madre de otros siete hijos, Fatou nos explica que la enfermedad de Sam le ha hecho llorar mucho, al ver que se cansaba con solo dar unos pocos pasos, que no podía participar en las celebraciones del pueblo al no poder caminar, y que le impedía jugar con otros niños y relacionarse con la gente.

«Al final ha conseguido todo eso gracias a Raquel, que ha peleado mucho por solucionar el problema de Sam«, agradece Fatou. Afirma que ha «regalado» su hijo a Raquel, que ha conseguido que pueda andar bien. Y su sueño es que esté con ella hasta que sea mayor y empiece a trabajar.

«Somos mamás del mismo niño, porque yo lo siento también como un hijo mí, asegura Raquel, quien explica que desde el día que llegó a Benimaclet Sam le llama ‘mamá’.

El nexo de unión Benimaclet-Senegal

Sam se ha convertido además en un nexo de unión entre Benimaclet y Senegal, y su presencia aquí sirve continuamente para sensibilizar sobre cómo es la vida en su país de origen.

De hecho, sus compañeros de colegio son los que más colaboran cuando la ONGD vende lotería o calendarios para seguir con sus proyectos en Senegal. Y hay gente que quizá nunca en la vida se hubiera planteado ir a África, y tras conoce a Sam “sienten la inquietud de ver cómo viven y cómo son” allí, reivindica Raquel.

Terminamos la entrevista con unas fotos que dejan constancia de la bonita familia intercultural que se ha creado gracias a Sam, y le dejamos que por fin se vaya a jugar con los amigos que, a buen seguro, le estarán esperando con impaciencia.

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