SOCIEDAD

Puntadas que son terapia: el grupo de patchwork de Benimaclet

Entre puntada y puntada, una quincena de mujeres de Benimaclet charla de su vida mientras crea piezas de artesanía maravillosas. Son el grupo de patchwork de la asociación vecinal, que nació hace una década y coordina Faustina Collado, a quien todo el mundo conoce como More.

Nos han abierto las puertas de una de sus reuniones semanales y nos han contado la historia de unos encuentros que sienten como una terapia. Y además tienen su lado solidario, en forma de donaciones altruistas de su arte textil para pacientes de cáncer o personas hospitalizadas.

La clase de patchwork, manualidades y bordado “es un poco una terapia de grupo para mujeres que estamos viudas, separadas, solasy “nos va muy bien, porque nos llevamos trabajo a casa y estamos siempre un poco activas y al día para para no aburrirnos como una ostra, explica More a Disfruta Benimaclet.

Nos cuenta que para ella el patchwork es “muy importante”, hasta el punto de que es por lo que se levanta todos los días: su vida ahora mismo se centra en preparar estas clases, en buscar en redes sociales inspiración y en idear qué creaciones pueden hacer con sus manos.

Un grupo de amigas

La historia de este grupo se remonta una década atrás, cuando varias amigas que iban a clases de artesanía en la Universitat Popular de Benimaclet se encontraron con que no las cogieron para el curso siguiente. A More se le ocurrió entonces pedir en la asociación vecinal de Benimaclet si podían utilizar el local para continuar sus creaciones y a todas las pareció fenomenal.

Una clase del grupo de patchwork de la asociación vecinal de Benimaclet.
Una clase del grupo de patchwork de la asociación vecinal de Benimaclet. ©DsftBenimaclet

“Más que una clase, somos un grupo de amigas que nos reunimos a lo que ha sido el patchwork toda la vida: a coser trocitos de tela, a sentirnos bien y a tomarnos un café”, explica esta vecina de Benimaclet, quien durante cuarenta años trabajó en una carnicería que había en la calle Guardia Civil.

Quien introdujo a More en esta técnica de coser telas de diferentes colores y tamaños fue una de sus hermanas, que se metió en el grupo de patchwork de Marxalenes y le decía que lo probara, que le iba a gustar. Y aunque no quería meterse, al final se metió “de lleno”, señala entre risas.

Coser desde siempre

Coser es algo que More lleva haciendo “toda la vida”, pese a que empezó a trabajar con 14 años. Reivindica que lo ha “mamado en la familia”: su abuela tenía “unas manos fantásticas” y hacía “cosas preciosas”, su madre ha sido costurera y ha “cosido mucho”, y tiene dos hermanas que son profesoras de Corte y confección. Así que en casa “siempre ha habido telas y retales”.

Integrantes del grupo de patchwork de la asociación vecinal de Benimaclet.
Parte de las mujeres del grupo de patchwork de Benimaclet. ©DsftBenimaclet

Pero a ella le caracteriza su lado creativo, de forma que a lo mejor compraba en el Rastro cinco botones, llegaba a casa y adornaba una camiseta con ellos.  “Me gusta mucho crear e inventar lo que no está visto: igual pintamos pañuelos de seda natural que hacemos sombreros, precisa.

Aquí vienen mujeres que saben coser y otras que no saben nada, pero les puede «la ilusión» de por ejemplo crear un monedero, “aunque les cueste veinte días”. Lo importante es la socialización, los momentos en los que, entre puntada y puntada, hablan de sus vidas y de los que les preocupa.

No solo patchwork

More destaca que no solo se dedican al patchwork, sino que hacen más cosas que han visto por ejemplo en la red social Pinterest y les han gustado. “Como no tenemos a nadie que nos organice, nos ponemos todas de acuerdo y lo hacemos, asegura.

De las manos de este grupo de mujeres han salido mantitas de bebés, colchas, camisetas decoradas, cojines, bolsos, monederos … Y “mucho detallito” que se puede llevar en el bolso y “cada vez que lo abres y lo ves te acuerdas de la persona” que lo ha hecho para ti, explica.

More coordina las clases de patchwork de la asociación vecinal de Benimaclet.
More durante la entrevista con este blog. ©DsftBenimaclet

Asegura que para ellas es una satisfacción entregar esos trabajos personalizados y pensar que la persona que los recibe se va a acordar de ellas muchos años.

El lado solidario

Este grupo de patchwork de Benimaclet tiene también un lado solidario, como su colaboración con la asociación Carena de València, una entidad sin ánimo de lucro que da apoyo psicológico a pacientes con cáncer. Así, han confeccionado cojines que han donado para a aliviar el dolor de las pacientes de cáncer de mama que han pasado por una mastectomía.

También han hecho bolígrafos con forma de flor que se repartieron entre los pacientes del Hospital Clínico de València el día de Navidad. Y crearon con telas unas bolsas para los goteros de niños hospitalizados en Madrid para que supieran que tienen “a alguien que los quiere mucho”, una iniciativa que emociona a More cuando la recuerda.

More nos cuenta curiosidades como el que el origen del patchwork se remonta al antiguo Egipto, y que en Estados Unidos hay mujeres que cuando se van a casar les regalan una colcha confeccionada entre las hermanas, primas, abuelas y amigas, de forma que cuando la colocan en la cama tienen presentes a sus familiares.

Antes de despedirnos, More reivindica que Benimaclet es “el mejor barrio del mundo mundial”. Y tiene palabras de agradecimiento para la asociación vecinal por dejarles un local en el que cada semana varias mujeres del barrio se encuentran para crear artesanía textil y socializar. “Estamos muy contentas de poder estar aquí”, asegura.

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