DEPORTES, SOCIEDAD

El deporte de Harry Potter se juega en Benimaclet

Si has leído o has visto las películas de la saga Harry Potter, seguro que recuerdas el deporte que practicaban sobre escobas mágicas: el ‘quidditch’. Lo que igual no sabías es que se ha adaptado a la vida real, que ahora se llama ‘quádbol’, y que Benimaclet es el único lugar de toda la Comunitat Valenciana donde se practica.

 El Polideportivo de Benimaclet es el lugar donde cada martes y viernes, de 21 a 22.30 horas, entrena el Buckbeak Riders, un equipo creado hace diez años y cuyo nombre se inspira en una de las criaturas mitológicas del mundo de Harry Potter, el hipogrifo Buckbeak.

Una mezcla de varios deportes

“El quádbol es un deporte mixto e inclusivo, que mezcla diferentes juegos y pelotas”, explica a Disfruta Benimaclet Carlos Pardo, capitán del equipo. Destaca que se trata de un deporte “muy amigable”, además de “muy divertido” y muy físico”, lo que permite mantenerse en forma.

Es una mezcla de rugby, ya que el balón se puede robar placando; de balón prisionero, porque eliminan a jugadores con él; y de balonmano, pues el balón de anotar goles se pasa con las manos. “Y luego lo especial es que vamos montados en el stick, que sustituye a la escoba y es lo que dificulta un poco el juego, porque solo queda una mano libre”, explica Laura Molina, jugadora del equipo.  

En cuanto al material, además de ese palo que cada jugador lleva entre las piernas, usan cuatro balones (uno para anotar puntos y tres para eliminar a jugadores) y seis aros de diferentes alturas (tres por cada campo, donde meten los goles).

Y no falta la ‘flag’, que sería la equivalente a la ‘snitch’ dorada de los torneos mágicos de Harry Potter, que en el mundo real es una pelotita de tenis metida en un calcetín que se cuelga de un pantalón con un velcro y que si se caza permite sumar 30 puntos.

El equipo Buckbeak Riders en Benimaclet
Integrantes del Buckbeak Riders posan para ©DsftBenimaclet

En total, en cada partido hay seis jugadores -siete cuando sale la ‘flag’– que juegan en las posiciones de cazadores, golpeadores, el buscador o el guardián. Dura veinte minutos, momento en que salta al campo la persona que lleva la pelotita de tenis: cuando la capturan acaba el partido, siempre que se supere la puntuación del equipo contrincante.

Un deporte bastante nuevo

Este deporte, que inicialmente se llamó ‘quidditch’ y posteriormente cambió a ‘quádbol’ por los derechos de autor, nació en 2005 en una universidad estadounidense, tras lo que se ha ido extendiendo por el resto del mundo.

“Yo siempre he sido muy fan, me enganché a leer gracias a los libros de Harry Potter”, nos cuenta Laura, para quien es curioso jugar a algo que ha conocido en esas páginas, aunque sea adaptado. “Lo único que han quitado es el hecho de volar. Todo lo demás, la intensidad del juego y la gracia de eliminar gente con los balones, se mantiene”, destaca.

Entrene del Buckbeak Riders en el polideportivo de Benimaclet.
Un momento del entrene de ‘ quádbol’ en Benimaclet. ©DsftBenimaclet

Carlos, que también ha crecido con esos libros y películas, explica que han tenido jugadores que “ni siquiera habían leído Harry Potter, pero simplemente descubrieron este deporte, les encantó, y han estado muchos años” en el equipo, pues no hace falta ser fan de la saga para practicarlo. De hecho, ya se han desvinculado un poco.

Es un deporte “muy interesante, muy divertido y muy diferente a todo lo que puedas haber jugado antes”, asegura este capitán, quien un día paseando se encontró en el viejo cauce del río Turia en València el deporte que le había llamado la atención en redes sociales y no lo dudó. Bajó corriendo a probar y casi diez años después lo sigue practicando.

Un campo privilegiado

El equipo Buckbeakriders va a cumplir una década en noviembre de 2025, y desde hace seis años entrena en el Polideportivo de Benimaclet. Nos cuentan que hasta entonces jugaban “donde podían”, desde patatales a jardines o parques.

“Tener un espacio propio, con un campo precioso como el que tenemos ahora mismo que aquí en Benimaclet, es un privilegio que muy pocos equipos en España tienen”, asegura Carlos.

Integrantes del Buckbeak Riders posan para Disfruta Benimaclet
Parte del equipo valenciano de ‘quádbol’ posa para ©DsftBenimaclet

Nos explica que es un deporte “muy precario aún en España”, donde los pocos equipos que lo practican no suelen tener un campo donde entrenar. “Aquí en Valencia somos privilegiados: acabar un entrenamiento e irte a la ducha es algo que hace 10 años yo hubiera pagado por eso”, asegura entre risas.

Con los brazos abiertos

Carlos y Laura explican a Disfruta Benimaclet que reciben “con los brazos abiertos” a quien quiera ir a probar. Cualquier persona, chicos, chicas, personas no binarias, son más que o sea bien recibidos”, afirma la jugadora, quien añade que la idea es que cuantos más sean, mejor.

“Y cuanto más mixtos seamos, mejor, porque al final como casi muchos deportes, pecamos de que hay más presencia masculina que femenina”, admite Laura. El hecho de que sea un deporte bastante nuevo ha permitido incluir normas que obligan por ejemplo a que durante todo el partido haya un mínimo de chicas en el campo.

En este equipo hay “gente que lleva haciendo deporte toda su vida y gente que ha empezado a hacer deporte al apuntarse”, señalan. Y necesitan todo tipo de personas: altas, bajas, delgadas y fuertes. “Si eres más pequeño, será más difícil cogerte, y si eres más grande tendrás más facilidad para parar a cualquiera; aquí hay sitio para todo el mundo, resume Laura.

Encantados con Benimaclet

Este equipo valenciano participa en competiciones de‘quádbol’ nacionales e internacionales, y de hecho llevan tres años compitiendo en Europa. “Ahora mismo estamos jugando en la Asociación Española de Quádbol, donde dentro de pocos meses vamos a jugar la Copa de España, y allí buscaremos clasificarnos para el torneo internacional, donde jugaremos contra los mejores equipos de Europa”, indica el capitán.

Antes de despedirnos, nos cuentan que están muy a gusto” entrenando en Benimaclet. “Es un barrio que tiene muy buen ambiente y la gente es muy amable. La verdad es que estamos encantados con Benimaclet, señala el capitán.

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