Diego Senra es una artesano autodidacta al que siempre le ha gustado trabajar y expresarse con las manos. A partir del caucho de las cámaras de las bicicletas crea bolsos urbanos y riñoneras, aunque también utiliza en ocasiones telas de kitesurf rotas o lonas publicitarias retiradas.
Es su forma de dar una segunda vida a materiales que de otra forma acabarían en un ecoparque o convertidos en desechos. Durante cuatro años tuvo una tienda-taller donde vendía sus productos y se podía ver cómo trabajaba en Benimaclet, llamada Kaiowa.
Una tribu del Amazonas
“Kaiowa es una tribu del Amazonas y me gusta la manera de vivir de las tribus, que no contaminaban, no ensuciaban, sino que estaban incorporadas en la naturaleza”, explica a Disfruta Benimaclet Diego, quien considera que el reciclaje se puede enmarcar en ese espíritu.
Amante de las bicicletas, cuando se enteró del problema que existe para reciclar las cámaras de las bicis se propuso hacer algo con ellas. “Empecé haciendo cinturones, luego fui incorporando la costura a la goma para unirlo” y crear una especie de tela de goma que es impermeable y muy resistente, nos explica.
“A base de descoser he aprendido a coser, y a base de equivocarme he aprendido a hacer patronajes y diseños”, afirma Diego. El material se lo dan en tiendas de bicicletas, para las que no es fácil deshacerse de la goma de manera separada de los residuos: tienen que ir a ecoparques para ello, y tampoco pueden llevar mucha cantidad.
“Es como un favor mutuo. Ellos quieren deshacerse bien de las cámaras, yo me las llevo y están contentos, y a cambio tengo el material y lo vuelvo a meter en la rueda de la reutilización”, precisa.

Posteriormente, la gente que conocía su trabajo le empezó a llevar a la tienda lonas publicitarias, a ver qué se le ocurría hacer con ellas. También contactó con una escuela de kitesurf de El Perelló para que le dieran las telas que se rompen, y que ya no se pueden utilizar para ese deporte, con el fin de utilizarlas para sus creaciones.
Barrio de artistas
La tienda la abrió en Benimaclet porque le surgió aquí la oportunidad, aunque revindica que es “un barrio de artistas” que le gusta mucho. “Es muy alternativo; yo vengo de Buenos Aires, también de zonas alternativas, y estas cosas las valoro”, asegura.
En su tienda tenía su mesa de cortar, sus tres máquinas de coser y los materiales del taller. “La gente venía y me pedía cosas; al mismo tiempo me veían trabajar y producir ahí mismo, era como un taller abierto”, señala. Admite que con lo que le pedían a veces se metía “en algunos fregados difíciles de solucionar”, pero asegura que le gustan los retos.
El local, ubicado en la calle Torreta de Miramar, estuvo abierto al público durante cuatro años, hasta que llegó la pandemia de coronavirus y tuvo que cerrar. Luego por cuestiones familiares trasladó el taller a casa de sus padres, y desde entonces Kaiowa funciona únicamente on line.

“Pero me sigo moviendo por Benimaclet, tengo muchos clientes aquí que me hacen pedidos y vengo a entregárselos”, explica Diego, quien precisa que su clientela es en general gente comprometida con el medio ambiente y que busca “un toque de moda”, que sea diferente y tenga calidad.
Darth Vader y el postapocalipsis
Sus creaciones van más allá de los bolsos y riñoneras. Hace también vestuarios para grupos de teatro y de percusión, como el que creó para un espectáculo callejero inspirado en un agente de Mad Max. “Todo muy postapocalíptico”, se ríe Diego mientras nos enseña una original máscara realizada con válvulas de ruedas de bicicleta.
También trabaja con el circo, donde le piden desde vestuario hasta que les repare las colchonetas o las camas elásticas. Aunque lo más curioso que asegura que le han pedido fue un complemento para unos disfraces relacionados con Star Wars: unas fundas para las espadas láser de Darth Vader.
Además le gusta poder hacer realidad cosas que la gente necesita, como el caso de un chico que precisaba llevar un bolso ajustado a su silla de ruedas motorizada, porque le hacía un gran papel, y Diego lo creó para él.
Montaje para Dior en París
Recientemente, Diego ha participado en París en la ejecución de un montaje para decorados de escaparates de Dior creados con conchas naturales pegadas una a una, de manera totalmente artesanal.

Lo ha hecho con la empresa valenciana para la que trabaja, de la que forman parte artesanos, artistas, gente de Bellas Artes, artistas falleros, diseñadores y carpinteros. “Buscaban gente que trabajara con las manos, vieron mi trabajo, les gustó mi compromiso y me incorporaron a la plantilla”, señala.
Con esta empresa ha participado en un proyecto consistente en montar unas 17 traseras de escaparates del edificio Dior Montaigne, en el centro de París. A partir de conchas naturales se han creado animales a gran escala, como tigres, leones o jirafas, y dibujos jugando con los colores, tamaños y formas de las conchas.
Benimaclet como en casa
“Me gustan los retos, me gustan las cosas nuevas y me gusta que queden bien”, señala Diego, quien actualmente compagina su trabajo en esta empresa con los pedidos que le llegan por internet a Kaiowa.
Diego nos cuenta que le encanta Benimaclet, donde se siente “como en casa” aunque su lugar de origen esté a muchos kilómetros de aquí, ya que es argentino. Es un barrio “con gente joven que hace muchas cosas nuevas” y que tiene “mucho arte en las calles”, como se ve en los grafitis que las decoran, reivindica.
